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17
Ago

Nuevo en la Universidad.

Filled it up with novocaine and now I’m just numb Now I’m just numb And leave me, don’t mind me, I’m just a son of a gun So don’t stop, don’t stop ‘till your heart goes numb And now I’m just numb I don’t feel a thing for you.

Las bocinas de mi automóvil truenan con la letra de ‘Novocaine’ de Fall Out Boy. Tengo el sol en la cara y no logro evitar pisar el acelerador a fondo en el segundo piso de periférico. Los pistones de mi Mustang tragan cinco litros de cadáver de dinosaurio refinado y entonces ¡BAM! El flashazo de una cámara de velocidad atrapa mis placas en medio del zumbido de las llantas al correr a 190 kilómetros por hora cuando lo permitido es 60.

Me sorprende lo poco que me importa.
Bajo el techo descapotable sin reducir la velocidad y me pongo mis lentes de sol. Hoy, dejé atrás mi infancia, hoy se terminan los discursos de los profesores y los regaños de mis papás. En el asiento del copiloto descansan unos papeles que dicen ‘Aceptado’ y Universidad Reis. Unos ven una ventana a la educación, yo veo un escape a la libertad.

Otro flash, otra multa. Es un reto, es una apuesta. Piso más el acelerador y la estela de polvo se levanta detrás de mí. Adelanto a los conductores lentos y el sonido se sus claxon se ahoga bajo el rugido de mi caballo desbocado.
Fash, Flash, Flash. Esto es histeria. Giro en el último momento para atrapar una salida que me lleve a Santa Fe. Las pequeñas carcachas de la gente trabajadora quedan atrás y abre paso a las camionetas de los hijos de los ricos. Entro al mundo de los choferes y guardaespaldas.

Tengo una recta frente a mí completamente vacía y entones mi sangre se convierte en novocaína. El tacómetro se vuelve loco y me marca nueve mil revoluciones por minuto, pero no puedo parar, no hasta llegar hasta la universidad, de lo contrario mi mundo me absorbería, volvería a ser un niño y no quiero.
Un puente marca la entrada a la elite de la sociedad. Grandes edificios se elevan a mis lados y una patrulla aparece en mi retrovisor pero aquí no importa. Aquí los burdos policías no se meten con los influyentes hijos de senadores y diputados, si nos queremos matar, nos dejan, pero si un pobre diablo se mete con nosotros, ellos nos protegen.

Tras tomar una curva muy cerrada y sacar un poco de humo de llantas, veo, con letras doradas que se elevan sobre el imponente edificio principal, que aparece el nombre que vengo persiguiendo:
Universidad Reis.
Muy a mi pesar reduzco la velocidad y entro a mi nuevo mundo. Grandes jardines que parten la urbanización de la ciudad aparecen a mis lados llenos de chicos y chicas con maletas y papeles en las manos. Sigo las direcciones del policía de la entrada para llegar al estacionamiento y en menos de diez minutos estoy listo para explotar este nuevo mundo.
Apago mi automóvil, tomo mis papeles y mi maleta de la cajuela y me encamino al edificio principal.
Hay chicas rubias por todos lados, unas hablan inglés, otras alemán y francés. Incluso llega un punto en el que me siento mal, siento que tantas cosas buenas deben de ser compensadas por algo, pero no sé qué sea.
Cruzo la puerta de la administración y el aire acondicionado me recuerda a los hoteles de la costa Este. Me quito los lentes de sol y, tras ellos, aparece una demasiada atractiva chica de cabello castaño.
— ¿Te puedo ayudar en algo? — Me pregunta, pero sus ojos azules me tienen hipnotizado.
— Sí, en muchas cosas de hecho — Contestó con la mejor cara de galán.
— Empecemos con la primera.
— Soy nuevo y no sé qué debo hacer.
— ¿Cuál es tu nombre?
— Sam.
— Bueno, no creo encontrar el nombre “Sam” en mis listas — Sus labios rosas ruegan que los bese, pero logro controlarme. Por el momento.
— Samuel Peck.
Ella teclea algo en su computadora y mis ojos se desvían a sus enormes pechos entallados en un top rosa.
— Sí… aquí estás — Sin apartar la mirada del teclado toma una hoja de la impresora y me la extiende —, sólo llena esto.
— ¿Tienes una pluma? — Le pregunto.
— ¿De verdad viniste a la universidad sin ni siquiera una pluma? — Me pregunta con una sonrisa. Me encojo de hombros—, Ten, sólo no te la lleves.
— No lo haré.
Lleno los aburridos espacios con letra apenas entendible. Nombre, dirección, teléfono, teléfonos de emergencia, tipo de sangre…
— Oye, ¿qué significa esto de “Casa”? ¿Es el número de mi casa?
— No, se refiere a si estás dentro de una casa, una fraternidad.
— No, ni siquiera sé lo que son.
Ella se acerca a mí y me susurra cerca del oído:
— Son los hogares más exclusivos de la universidad. Solo unos cuantos entran. Mi decisión está tomada en cuanto dice la palabra “exclusivo”.
— Quiero estar en una. Ella se ríe y me extiende un pequeño mapa del campus.
— Aquí esta Omega, debes estar ahí hoy a las ocho de la noche. Te harán una serie de… pruebas. Si las pasas y logras durar un año sin echarte para atrás, ascenderás a Alfa.
— O sea que Alfa es V.I.P.
— Exacto.
— Bien, me parece perfecto. Oye y, ¿cómo te llamas?
— Siguiente.
Detrás de mí aparece un descomunal chico de cabello casi blanco que habla alemán así que me aparto de su camino.
Esa secretaria era muy sexy y no tendría más de veinte años. No logro sacarme de la cabeza sus dos enormes pechos y al imaginarme tocándolos con las yemas de mis dedos, me pongo duro. Tengo pantalones de mezclilla por suerte, así que mi espontanea felicidad no se nota. Camino hacia un puesto andante de Subway y como un pequeño almuerzo.
¿Qué serán las pruebas de Omega y Alfa? Apuesto a que son las típicas cosas de levantarte a las seis de la mañana y hacerte correr desnudo, o la clásica novatada de pintarte de superhéroe con pintura de aceite. Toda esa clase de cosas me la sé de memoria. En football no éramos diferentes. Estoy listo para lo que sea.
Enciendo un Marlboro Red y espero que den las ocho.

* * * *

Camino por un empedrado sendero en medio del verde pasto. Faroles de luz blanca alumbran el camino y unas bien disimuladas bocinas en forma de piedra cantan sutilmente ‘Strangers in The Night’ de Sinatra. Un detalle sublime en mi opinión.
Llego a una calle y paso por unos cuantos edificios. En mi hombro cuelga mi maleta Adidas llena de ropa y mis objetos personales. Frente a mí, un enorme jardín con una escultura parecida al frijol plateado de Chicago preside a un detallado y muy artístico edificio. Sus columnas blancas estilo romano de seis metros de alto me hacen sentir diminuto. Tiene una sola puerta de madera de unos tres metros de alto por cuatro de ancho. Detrás de ella escucho la canción de ‘Endure’ y el beat hace que todo el edificio se estremezca. Trato de empujar la puerta, pero está cerrada. Miro hacia arriba y noto que es la fraternidad ALFA, la ‘a’ cursiva lo asegura.
Miro a mi alrededor sin saber exactamente donde está Omega, sé que está cerca de aquí, pero no recuerdo si era a la derecha o a la izquierda.
Camino sobre mis pasos y entonces veo una cartulina de color verde fluorescente que dice ‘OMEGA’ seguido de una flecha a la derecha, así que camino en esa dirección.
El beat disminuye conforme me alejo.
Un edifico menos artístico y menos imponente aparece frente a mí después de caminar unos diez minutos. Miro mi Cartier y me estremezco al ver que son las 8:27. Comienzo a correr, cruzo el jardín del edificio y subo las escaleras de piedra de dos en dos. Empujo la puerta con el hombro y para mi fortuna está abierta.
Una docena de caras se fija en mí.
— Perdón, es que… no encontré el edificio — Digo jadeando y acomodándome la maleta.
— Respira, ¿Bien? — Me dice un chico de barba castaña y facciones finas —, apenas estamos empezando.
— Bien — Me tiro en uno de los sillones de cuero negro y respiro.
— Bien, cómo decía, mi nombre es Rodrigo, yo seré su mentor aquí, en Omega, si logran pasar esta noche — Su voz es grave y hace muchos ademanes con las manos —. Hoy tendrán varias cosas que hacer y lo único que les puedo recomendar es que bajen la cabeza y asientan a todo lo que les ordenen los de alfa — Si en algo no soy bueno es en seguir órdenes. Nadie me manda ni me dice que hacer, fue por eso que entre a esta universidad —. En un rato más vendrán ellos, los alfa y se los llevarán. Ahí les explicarán mejor la situación, pero antes deben firmar esto.
Más papeleo inútil. Rodrigo me extiende una pluma y una hoja de papel con unas cuantas líneas escritas en computadora. Lo firmo y pongo mi nombre sin pasar siquiera del título.
— Muy bien. Ahora solo esperen a los alfa, no tardan en venir.
Se refiere a ellos como si fueran una manada de lobos, como si fueran intocables o peligrosos. Patético.

* * * *

Después de una hora, me encuentro dormitando en el sillón. Los demás chicos a mí alrededor no están mucho más despiertos. Una corriente de aire se mete por algún lugar, y siento escalofríos cada que sopla el frío.
Entonces llegan.
Skrillex anuncia su llegada. Irrumpen en la sala como un equipo S.W.A.T. Me despierto de golpe y veo como una manada de chicos con cuerpos muy marcados y gafas de colores entran sin playera y con pistolas de agua. Todos gritan y aúllan, paradójicamente, como lobos.
Uno me toma de la nuca y cuando estoy a punto de decir algo, dispara su arma llenándome de un acre sabor la garganta.
Vodka.
Mi instinto principal es escupirlo, pero el chico que me agarra la nuca me grita, haciéndose oír por encima del violento dupstep:
— ¡Trágatelo, perra, si lo escupes te las ves conmigo!
Son demasiados y no quiero hacerlo enojar y tenerlos a todos encima de mí golpeándome, así que me lo trago y fuerte sabor a alcohol me cauteriza la boca.
Después de que otros tres me han hecho la misma jugada, nos conducen a todos a través del campus, hacia Alfa. Cuando entramos nos sientan a todos de rodillas en el suelo de mármol pulido.
Entonces aparece él.
— Mi nombre es Gaal — Dice un chico musculoso de cabello castaño levantado en pico. Tiene los brazos tatuados y parece que aquí nadie conoce las camisas, porque él tampoco usa una y entiendo por qué. Su cuerpo es envidiable—, cada uno de ustedes será asignado a uno de nosotros para que hagan lo que nos venga en gana. Troy, di la lista.
Otro chico con lentes verdes fluorescentes con la leyenda “Let’s get wasted” empieza a decir el nombre de un omega y uno de un alfa.
— Dan con Max; Tobias con Erick; Victor con Troy — Suelta un grito de emoción y continua—; Samuel con Gal.
Mis ojos se encuentran con los de Gaal quien me ve maliciosamente.
— Esos son todos — Termina Troy.
— Perfecto. Omegas, vayan con su dueño ahora.
Como cachorritos comienzan a correr todos. Yo me levanto con calma y me situó frente a Gaal.
— Empezarás con mis pruebas y después veremos si tienes el honor de que sea yo tu dueño — Me dice. Es más alto que yo, pero no por mucho — Vamos.
Cada quien con su “dueño” corren por la fraternidad, pasando los cuartos y golpeando las paredes. Esto es un completo frenesí. Llegamos a una sala en la segunda planta y comenzamos a hacer sus pruebas.
La primera consiste en beber cerveza caliente. Después de la sexta siento que voy a vomitar, pero sé que es lo que ellos quieren, que renuncie, así que sigo adelante y me bebo otras tres.
La segunda es correr con los ojos vendados por la fraternidad. Como no soy como los demás gorilas, cuando estoy corriendo finjo tropezarme con un sillón que tenía grabado en la mente. Su neandertal risa me dice que se la han tragado.
La tercera es… privada. Los alfas toman a sus omegas y se dirigen a todas partes. Unos al interior del campus, otros a la sala del segundo piso para seguir bebiendo hasta conseguir una congestión, otros al estacionamiento a encender alarmas de auto.
Pero yo no.
Gaal me sujeta de la nuca como un policía y me dirige a la sala principal, abajo.
— Troy, pásame unos cinchos y un marcador.
— Vuelan — Responde y le avienta las cosas a Gaal. Yo bloqueo mi mente para no imaginarme sus usos.
— Quítate la ropa — Me dice poniéndome de rodillas.
— No pensarás atarme a un poste pintado de negro, ¿cierto? — Pregunto con altanería.
— No estás aquí para hacer preguntas — Me da una ligera cachetada—. Haz lo que te digo.
A mi cabeza llega el consejo de Rodrigo, así que me trago el enojo y hago lo que me dice.
Sin ponerme de pie, me quito la ropa, quedando solo en bóxers.
— Toda — Me dice Gaal.
Me quito los American Eagle y quedo completamente desnudo. Miro hacia arriba, a Gaal, retadoramente. Él me levanta, tomándome de nuevo de la nuca y atrapando mis muñecas en mi espalda con el cincho de plástico.
— Tírate sobre ese sillón. — Miro al sillón y entonces comprendo lo que va a suceder.
— ¡No! — Grito y trato de zafarme las muñecas, pero está demasiado apretado.
— No grites y haz lo que digo.
— No, no pienso hacerlo. Antes muerto. Si me tocas, llamaré a la policía — Gaal cruza sus brazos y se ríe — ¿Qué? ¿Qué es gracioso, maricón?
Una cachetada más fuerte cruza mi cara como un fuete.
— No… Vuelvas a llamarme maricón — Sus ojos encendidos brillan como dos carbones y la presión que ejerce en mi nuca con su mano es casi intolerable, pero me abstengo de gritar—. Tú querías esto.
— Sí, pero no así. Me rindo, renuncio, lo que sea.
Gaal me suelta. Camina a una mesita en medio de la sala y toma un papel.
— “Yo, Samuel Peck, me comprometo a cumplir cabalmente las órdenes que toda la comunidad Alfa de la Universidad Reis, campus Santa Fe, me ordene. Con mi firma, los autorizo a ejercer la fuerza y medidas necesarias para mi inclusión en la comunidad Omega. Renuncio a mi libertad durante el plazo establecido por mi consejero. Autorizo que se me utilice de la manera que más satisfaga las necesidades de…” Aquí va mi nombre — con el marcador Gaal anota torpemente su nombre en el papel —, “Queda como testigo Rodrigo Böhr que no se me ha instigado ni amenazado para firmar este documento. Viernes 16 de enero de 2015”
El corazón me late en la sien. Intento pensar en cómo escapar, pero no hay manera. Si hubiera leído ese estúpido papel…
— Estás obligado legalmente — Dice Gaal con una sonrisita —, además pusiste tu nombre. ¿De verdad que no lo leíste? — Su risa socarrona me hace querer asfixiarlo — Ahora, como decía, tírate en ese sillón.
Mis muñecas duelen por la cinta de plástico a su alrededor. Siento como mi cuerpo se debate entre correr o hacer esto y después olvidarlo, es decir, no debo ser el único al que obligan a hacer esto. Quizás es algo… normal, a fin de cuentas.
Quizás más chicos han pasado por esto y sobrevivido, incluso Gaal.
Me tiro en el sillón mirando hacia arriba. Gaal toma el marcador y escribe en la parte inferior de mis muslos “Slut”, en mi pecho “Cum Hore”, sobre mi ombligo “Free toy”, en mi pierna “Feed me” y sobre mis glúteos “Cum inside”
Avienta el plumón a un lado y se quita el pantalón.
Trae un bóxer Adidas negros demasiado apretados que dejan visible la marca de su erección. Me toma del cuello y me hunde en el sillón. Al aroma a cuero inunda mi nariz.
— Ahora, gime.
Decido seguir el consejo de Rodrigo de bajar la cabeza y obedecer.
— Oh.
— Hazlo bien o no lo haré delicadamente.
— ¡Ohhhh!
Sube mis piernas a sus hombros. Mis muñecas siguen atadas detrás de mí y ahora mi movilidad es nula.
Gaal saca su enorme erección de sus bóxers. A cálculo podría decir que son veinte centímetros. Ignoro el pensamiento y me limito a respirar.
Siento como la húmeda cabeza de su erección busca mi entrada y después comienza a empujar.
“Bueno‐pienso‐, esto no está tan mal. Pensé que dolería maaaaAAHHHH!”
— Sácalo, sácalo — Grito. Es como si me estuvieran quemando con un acero al rojo vivo.
— No.
— Por favor, te lo ruego, sácalo.
— Sí ruegas como una perra…
— Te tratarán como una perra — Completa la oración Troy quien está en el umbral de la sala.
— Por favor, papi — No sé de dónde ha salido eso, pero parece que le ha gustado a Gaal, pues me la mete más.
Irónicamente, entre más profundo entra, menos duele, sólo es el dolor el inicio, el sentí como pierdo mi virginidad y como me convierto en… ¿la puta de un alfa?
Mi alfa comienza a cogerme más y más fuerte. Penetrándome a su gusto. Siento como la sangre bombea alrededor de mi ano. Su mano vuelve a apretarme el cuello y me hace ver quién manda. Con cada embestida me va quitando cosas, como la altanería, lo mordaz, lo valiente.
Sus ojos están cerrados y noto como disfruta esto. Esto no es solo una lucha de poder, sino una relación real, o por lo menos para Gaal.
Entonces me la deja ir completa y siento como la cabeza de su pene me rebusca hasta adentro. Siento como mi estómago se contrae al sentir su tibio presemen. Sus muslos chocan contra mis glúteos y de pronto suelto un gemido de verdadero placer.
— A eso me refiero. Deja de fingir — Dice Gaal.
Su vaivén se torna violento y rápido y sé que está a punto de acabar. Me agarra las piernas tan fuerte que me deja marca y entonces lo siento venirse en mí, dentro de mí.
Una cascada de semen sale de su erección y me llena por dentro. Su leche tibia trae consigo cosas que ahora he aprendido. Sumisión, obediencia, servilismo.
Saca su erección de mí y no necesito tocarme para saber que tengo el ano abierto y goteando de leche.
“Por lo menos, se ha acabado”
— Pensé que no dejarías nada para mí — Dice Troy y se baja los pantalones.
— ¿Qué? ¿También…?
— Sh, sh, sh. No digas nada — Troy toma el plumón del suelo y en mi otro glúteo hace una marca, un “I”— Cuando llegues a los cinco podrás irte.
Troy se acerca sigilosamente y me coloca de manera que mis pues ahora tocan el suelo. Su erección entra en mí, pero apenas la siento. Comienza a bombearme mientras me pellizca los pezones suavemente.
Siento mucho placer a mi pesar. Quiero contenerlo pero, ¿qué gano con hacerlo?
Me dejo llevar.
Sus embestidas son más fuertes y salvajes que las de Gaal. Me empujan de tal manera que mi cabeza choca contra el respaldo del sillón.
“Siento tan rico. Tan, oh, delicioso. Sí, sigue, sigue. No pares, dame más fuerte, más rico, Ah, sí, ah, ah”
Me vengo y mi semen ensucia mi ombligo, pero el plumón es permanente y aun así no se borra las palabras “Cum Hore”
—Vaa. Mira, Gaal. Lo está disfrutando — Giro la cabeza y veo a Gaal tirando en un sofá fumando un cigarro.
—Deja que lo haga — Le da un fuerte calada —, tendrá una larga noche — El humo sale junto a sus palabras.

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3 Comentarios calientes a “Nuevo en la Universidad.”

  1. 1
    Luis comenta:

    SOLO BUSCO SEXO, SOY NINFOMANO, NO UNA RELACIÓN OK.

    Mi nombre es Luis, tengo 22 años, vivo en Caracas El Cafetal.

    Soy Pasivo, me gusta disfrutar y complacer, sumiso en la cama, travieso amante de los orales, me encanta mamar el guevo y tragarme la leche, me gustan mayores (Maduros) y con vergas grandes para que me revienten el culito, me gusta morbosear (Sexting solo si eres atractivo).

  2. 2
    Luis comenta:

    Yo Chico de 1.80 de estatura, conflexion normal (algo flaco), ojos color negro, piel morena con lunares, barba cuidada, velludo en pocas partes del cuerpo, cabello negro, pene tamaño promedio 18 cm y 12 de diámetro moreno de glande rosado, trasero de buen tamaño (normal) afeitado.

    Antecedentes: he estado en varios tríos siendo pasivo con repeticiones, complacido como pasivo a heteros curiosos hombres casados (Maduros) y abuelos.

  3. 3
    Luis comenta:

    Antecedentes: he estado en varios tríos siendo pasivo con repeticiones, complacido como pasivo a heteros curiosos hombres casados (Maduros) y abuelos.

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